PATOLOGIA DUAL (VOL. 1)

El abuso de drogas y alcohol entre los pacientes afectados por un trastorno mental severo está convirtiéndose

en uno de los más signifi cativos problemas a los que nos enfrentamos los profesionales implicados en el tratamiento

de estos pacientes. La prevalencia en vida de consumo entre personas con esquizofrenia ronda el

50%, mientras que la estimación para el consumo reciente o en curso se mueve en un intervalo entre el 20 y

el 65%. Los resultados han sido muy dispares en general, lo que probablemente se deba a los numerosos problemas

metodológicos que se plantean en este tipo de estudios.

En cuanto a las consecuencias que presenta la comorbilidad del abuso de sustancias en pacientes psiquiátricos,

sabemos que a las consecuencias de tipo social, de salud, económicas y psiquiátricas se añaden otras

específi cas para la población de pacientes con esquizofrenia. Una de las más importantes es la tendencia a

aumentar la actividad dopaminérgica, de ahí el riesgo de exacerbación y recaída además del compromiso que

ello supone para la efi cacia de la medicación antipsicótica. El uso de sustancias se cree también relacionado

con un descenso en la observancia del tratamiento y a menudo esta falta de continuidad del tratamiento es

fuente de confl ictos en las familias con lo que ello supone de circunstancia adversa para pacientes que son

altamente vulnerables al estrés ambiental.

Además de las referidas existe otra consecuencia ligada a la comorbilidad: la población con trastorno mental

severo constituye uno de los grupos de alto riesgo para el VIH y VHC. Sufi cientes datos indican que el

uso de sustancias incrementa la probabilidad de prácticas sexuales no seguras. Las mujeres que abusan de

sustancias constituyen un grupo con mayor representación en las víctimas de abuso sexual o físico. Para terminar

con el apartado sobre las consecuencias que tiene el uso de sustancias en el paciente con esquizofrenia,

señalaremos los efectos cognitivos deletéreos para estos pacientes que ya tienen afectados sus sistemas de

procesamiento de la información. El uso de sustancias afecta a todos los pilares básicos del tratamiento rehabilitador.

Hemos de señalar que en la última reunión de la Asociación Americana de Psiquiatría se han revisado los

últimos estudios sobre esquizofrenia y cannabis, se objetiva que los pacientes con esquizofrenia tienen más

síntomas de abstinencia y que paradójicamente la recaída en el consumo es a pesar de todo más frecuente en

las personas sin trastorno mental severo. Cabe reseñar que en relación con el consumo de alcohol entre la

población diagnosticada de esquizofrenia la prevalencia en el consumo ha disminuido en relación con la señalada

en la década de los noventa. Sin embargo, respecto a lo que no hay duda, y ha sido ampliamente replicado

en los estudios, es el aumento de la refractariedad a los tratamientos cuando existe la condición comórbida

de consumo de cannabis y derivados. Hoy en día, la medida de efi cacia del tratamiento antipsicótico más utilizada en la esquizofrenia es la tasa de supervivencia del tratamiento o el índice de abandonos. Cuando no

existe consumo, la tasa de supervivencia es sensible y signifi cativamente mayor.

Esta primera guía de cuidados de enfermería consta en primer lugar de una revisión integral de los problemas

arriba descritos a la luz de la bibliografía más actual. El lector podrá utilizar una amplia relación de

diagnósticos de enfermería, así como la actualización de las guías de actuación en enfermería para esta patología.

El esfuerzo de recopilación, ajuste y comparación entre las diversas guías revisadas ha sido importante.

El resultado es la presencia de una herramienta para enfermería y otros profesionales en el tratamiento de esta

patología de doble diagnóstico en sus diversos ámbitos.

DR. EDORTA ELIZAGARATE ZABALA

Jefe de Sección, Unidad de Psicosis Refractaria,

Hospital Psiquiátrico y Salud Mental Ext