¡QUE GRANDE ES CLARA!

¡Qué grande es Clara!

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¿Habéis pensado alguna vez en los millones y millones de personas

que viven en el mundo? ¿Y se os ha ocurrido que entre toda

esta inmensidad de caras y cuerpos que pueblan el planeta vuestra

cara y vuestro cuerpo son únicos e insustituibles?

a Si abrís la ventana, si salís al balcón y miráis hacia el mundo, veréis

un señor muy gordo y una chica rubia, una niña delgada y una

mujer baja, veréis gente calva, alta, peluda, arrugada, pálida, oscura,

morena, despeinada, presumida, con una nariz larga, con bastón, sin

zapatos, con la cara pecosa y con gafas negras…

a No hay nadie igual. Y es que todas las personas somos especiales

y únicas y no hay dos que sean absolutamente idénticas. Si volvéis a

mirar, seguro que os fijaréis en alguien que os llame más la atención,

porque tiene unas características que no se ven habitualmente y salen

de lo normal; es quizá una chica extraordinariamente gorda, quizá un

niño en silla de ruedas y con el pelo rojo, un señor de piel negra como

el carbón o una niña tan pequeña que os recuerda a Pulgarcito.

a Sea como sea, el mundo sería muy aburrido, triste y pobre si todos

fuéramos iguales; la diversidad hace rico al mundo, y la diferencia lo

hace sabio. Hay diferencias de color, de tamaño, de comportamiento;

hay diferencias de cultura, de lengua, de tradiciones; hay millares de

diferencias, pero al fin y al cabo, todos nacemos pequeños y nos

vamos haciendo mayores, y a todos nos gusta que nos quieran.

a Los hay que vestimos de una manera y los hay que vestimos de

otra; a algunos nos gusta correr y hacer deporte y otros preferimos

quedarnos en casa leyendo tranquilamente y mirando cuentos; unos

somos atrevidos y otros vergonzosos, algunos lo entendemos todo

enseguida y a otros nos cuesta un buen rato, unos somos guapos y

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“... la diversidad hace rico al mundo...”

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otros más feos; sin embargo, ser guapo o feo, gordo o delgado, rápido

o lento, negro o blanco, bajo o alto es algo relativo, que importa

muy poco y no convierte a una persona en mejor o peor; cada persona

es el símbolo de la vida, y toda vida merece respeto, y lo importante

es que no dejemos nunca de ser nosotros mismos.

a Hay muchas personas que son de estatura muy baja, como hay muchísimas

más que tienen una talla “normal”, sin embargo, las que son

de talla muy, muy pequeña a veces son consideradas “anormales”

porque se salen de lo corriente.

a Hay gente de talla muy pequeña en todas partes, en todos los países

y en todas las sociedades, y existe todo tipo de combinaciones

entre padres, madres, hermanos y hermanas; hay personas que no tienen

ningún problema de crecimiento, son sencillamente bajas porque

su padre o su madre, o ambos, son bajos, y ellas han heredado esta

condición. En cambio hay otras que nacen con un problema determinado

y por ello crecen muy poco; normalmente sus padres y sus hermanos

son de talla habitual, pero la genética es un juego de lotería

y a ellos les ha tocado ser de tamaño pequeño.

“... nacen con un problema... y por ello crecen muy poco...”

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a Las personas de talla extremadamente pequeña se llaman enanos,

y la alteración que sufren recibe el nombre de enanismo, pero claro

está que no tienen nada que ver con los enanos de los cuentos o las

leyendas que todos conocemos, que son personajes muy divertidos,

pero no pertenecen al mundo real.

a Actualmente conocemos unos doscientos tipos de enanismo; algunos

casos pueden corregirse con tratamientos médicos, como el de

la hormona del crecimiento, pero otros no.

a Los hay que tienen todas las partes del cuerpo proporcionadas y

existen enanismos en los que algunas partes del cuerpo crecen

más que otras.

a A la mayoría de personas que tienen este problema y que son extremadamente

bajas no les importa que la gente les haga preguntas si

lo hace de manera educada y respetuosa, porque es normal que nos

interesemos por aquellas personas o situaciones que no hemos visto

nunca, pero es absurdo reírse de alguien porque no es como nosotros,

y debemos pensar que siempre podemos hallarnos en lugares

“... no les importa que la gente les haga preguntas...”

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donde seamos nosotros los que salimos de lo corriente, los que seamos

extranjeros, distintos y objeto de las miradas.

a Bueno es que vigilemos siempre el lenguaje que utilizamos, porque

lo que decimos refleja a menudo lo que somos, y aunque a veces “hablamos

sin pensar”, las palabras son lo que queda, y pueden hacer

daño. El lenguaje es un tesoro que debemos cuidar, porque sirve para

decir cosas amables y hacer amigos, pero con demasiada frecuencia

sirve también para herir y humillar a los demás.

a Deberíamos borrar de nuestro vocabulario todas las expresiones

que comunican ideas preconcebidas y falsas, porque cada persona es

singular y única, y es un error generalizar. Hay palabras que no tienen

nada de malo, pero que pierden su auténtico significado porque

se han usado a menudo en tono de burla y desprecio.

a La palabra enano, por citar un ejemplo, a menudo tiene este sentido

peyorativo; por ello algunas personas con enanismo prefieren que

se hable de “problema de crecimiento” o de “talla pequeña”, aunque

lo mejor siempre es referirse a cada persona por su nombre, sin

poner etiquetas que sólo sirven para provocar división y separación

entre la gente.

a Clara tiene un problema de crecimiento y por ello es mucho más

bajita que los otros niños. Es más bajita que los niños de su edad y

más bajita que los niños menores que ella, por eso a menudo la gente

se cree que es más pequeña de lo que en realidad es.

a El problema que tiene se llama acondroplasia, una forma muy frecuente

de enanismo que afecta el esqueleto: los huesos largos de las

piernas y los brazos le crecen muy poco a causa de un gen que no le

funciona como debería. De cada 25.000 niños que nacen, hay uno con

acondroplasia. Como es un problema que afecta a muy poca gente,

nunca se han dedicado muchos medios a investigarlo; sin embargo,

actualmente, la ciencia y sobre todo la genética están avanzando muy

deprisa, y quizá dentro de poco se logrará cambiar este gen defectuoso

que no permite que los huesos crezcan como es debido.

a En los sitios donde Clara va normalmente ya la conocen y no se

extrañan de que sea como es, pero cuando sale fuera de su entorno

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hay gente que se la queda mirando, porque no saben exactamente qué

problema tiene o qué le pasa; porque todos somos diferentes y ella

tiene una forma más evidente de serlo. A veces los niños le dicen

cosas como ‘pequeñaja’ o ‘tapón’, y ella está aprendiendo a responder

que no es pequeña sino que es bajita, que también crecerá, pero no

tanto como los demás, y que ser pequeña por fuera no significa serlo

por dentro. No le gusta nada ir por la calle y que la traten como si

fuera un bebé, o que de repente la levanten en brazos porque pesa

poco y a todo el mundo le parece normal hacerlo.

a Aunque cuando se cansa de caminar, porque tiene las piernas pequeñas

y debe dar más pasos que los demás, agradece que sus padres

la cojan en brazos.

a Clara quiere ser tratada igual que los otros niños, y siempre intenta

hacerlo todo sola, porque es importante que aprenda a ser independiente

y a moverse por cualquier lugar con el mínimo de ayuda

posible. Claro está que a veces no lo consigue y tiene que pedir ayuda

para llegar a algún sitio o para coger algo; entonces, naturalmente, le

gusta mucho que sus amigos la ayuden a resolver el problema.

“... o que de repente la levanten en brazos...”